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Tarimas de madera maciza para exterior de la mejor calidad
La tarima de exterior de madera natural es un pavimento idílico, que nos invita a salir a la intemperie para disfrutar de nuestra estancia exterior. Al ser de madera natural, se mimetiza a la perfección con la vegetación y con casi cualquier entorno, aportando una sensación de libertad sin la necesidad de salir de nuestra casa.
La calidez y belleza que aportan las tarimas de exterior de madera son incomparables a la de otros materiales sintéticos. No solo por su tacto confortable y su aspecto natural, sino también por sus excelentes prestaciones. De las cuales cabe señalar, su gran durabilidad, gran resistencia a las condiciones climatológicas y fácil mantenimiento. Por todo ello, podremos tener una tarima de madera exterior en perfectas condiciones durante muchísimos años. Ya sea para nuestro balcón, terraza, jardín, piscina, porche o patio, las tarimas de exterior de madera son un distintivo de categoría y calidad.
Con las tarimas de exterior de fácil instalación, podrás hacer tú mismo la colocación de una manera mucho más rápida y sencilla que con las del método tradicional. ¡No es necesario usar ni tan solo un tornillo! Esta tarima de exterior click es 100% accesible, es decir, podemos levantar cualquier tabla y acceder al subsuelo, sin necesidad de desmontar el resto. Por este motivo, no hay necesidad de hacer registros si tenemos algún desagüe o similar. Su perfil de grapa oculta, permite una perfecta filtración en días de lluvia, con una mínima distancia entre tablas.
La tarima de exterior de bambú tiene un rendimiento superior frente a zonas de alto tránsito, su gran resistencia y durabilidad así lo corroboran. Además, cuenta con propiedades antialérgicas y antiestáticas. También tiene una gran resistencia al fuego, con clasificación Bfl-s1 para suelo y Bs1d0 para pared y techo. Esta fantástica tarima de exterior de belleza sin parangón es además ecológica, ya que cuenta con certificado FSC que acredita un uso responsable del bambú, evitando la deforestación de los bosques y cuidando así el medio ambiente.
Ahora vamos a revelar las ventajas más significativas que proporcionan las tarimas de exterior de madera natural:
Las maderas más habituales en la fabricación de las tarimas de exterior son las maderas tropicales. Este tipo de maderas están aclimatadas a los cambios bruscos de temperatura y son muy resistentes frente a insectos, hongos y humedad. A continuación os detallamos las principales:
También existen maderas como el pino, que aunque principalmente su uso no es recomendable para exterior, se le puede aplicar un tratamiento de autoclave para mejorar el comportamiento a la intemperie. Esto se hace para abaratar costes y conseguir una tarima de exterior barata, más económica que una tarima de madera de calidad. Aunque lógicamente, dista mucho de tener las mismas prestaciones y durabilidad.
Para la limpieza de nuestra tarima de exterior de madera maciza, podremos utilizar agua y jabones neutros específicos para madera. Por otro lado, para conseguir que su aspecto se mantenga a lo largo del tiempo en espléndidas condiciones, deberemos aplicarle un tratamiento de protección con aceite dos veces al año. Este proceso consiste en dos sencillos pasos: Una vez tenemos la tarima perfectamente limpia y seca, aplicaremos con rodillo, brocha o mopa, una capa de aceite protector por toda la superficie y ya estará lista, ¡así de fácil!
En el caso de que se descame o se raye la tarima por la consecuencia que sea, debemos realizar un cepillado con una lija de mano, después retirar el polvo y suciedad, para finalizar con la aplicación del aceite.
Todas las maderas de nuestras tarimas de exterior provienen de bosques sostenibles para evitar la deforestación y la sobreexplotación. Por ello, cuentan con el prestigioso certificado FSC, que indica el compromiso con el medio ambiente y con la sostenibilidad.

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Las especies más utilizadas en exteriores son maderas tropicales como ipe, cumarú, teka o bambú termotratado, por su alta densidad, resistencia natural a la humedad y durabilidad frente a hongos e insectos. También se emplean maderas europeas como el pino tratado en autoclave, aunque con menor durabilidad. La elección depende del uso previsto, la ubicación y el mantenimiento esperado.
La madera exterior requiere limpiezas periódicas y tratamientos con aceites específicos para exterior 1 o 2 veces al año, según la exposición solar y la climatología. Sin mantenimiento, la madera adquiere una pátina gris natural que no afecta su funcionalidad pero sí su estética.
Las opciones más eficaces son:
Nunca aplicar barniz, ya que impide la transpiración y puede provocar pudriciones.
La instalación debe realizarse sobre rastreles, preferiblemente de la misma especie o material compatible, con sistemas de fijación visibles o clips ocultos que permitan la ventilación y el drenaje. Es esencial respetar juntas de dilatación y seguir las recomendaciones del fabricante. En zonas húmedas o piscinas se recomienda elevar la tarima sobre calzos o estructuras especiales.
La limpieza debe realizarse con agua y jabón neutro, frotando en sentido longitudinal con cepillo suave o escoba. En superficies sucias, se puede usar hidrolimpiadora a baja presión (mínimo 50 cm de distancia) para evitar dañar la madera.
Se trata de un fenómeno natural llamado fotodegradación: la madera pierde el color original y oscurece ligeramente con la exposición solar. Este cambio no afecta a la durabilidad ni a la resistencia mecánica, aunque puede restar valor estético si no se trata.
Depende del modelo y del tratamiento superficial. Algunas tarimas de madera cepillada o con acabado ranurado pueden alcanzar clases antideslizantes R11 o C según norma UNE-ENV 12633, lo cual es relevante para proyectos con requerimientos técnicos específicos, como zonas públicas o alrededor de piscinas.
Sí, siempre que se seleccione una madera de alta densidad y estabilidad dimensional (como el ipe) y se garantice una instalación con ventilación adecuada y drenaje. También es importante aplicar tratamientos periódicos y verificar la clase de resistencia al deslizamiento para garantizar la seguridad.
Depende de la especie, el tratamiento y el mantenimiento. Las maderas tropicales pueden ofrecer una vida útil superior a 25 años en condiciones adecuadas, mientras que las coníferas tratadas alcanzan entre 10 y 15 años. La instalación correcta y un mantenimiento regular son clave para prolongar su vida útil.
Sí, siempre que procedan de bosques gestionados de forma responsable y cuenten con certificación FSC® o PEFC. La madera natural es un material renovable, biodegradable y con baja huella de carbono, que además almacena CO₂ durante su vida útil. Su impacto ambiental es menor que el de otros pavimentos exteriores, y es compatible con proyectos sostenibles certificados (LEED, BREEAM, etc.).
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