
septiembre 29, 2025
La ISO 26987 (adoptada en Europa como UNE-EN ISO 26987) define un método para evaluar la reacción de los pavimentos resilientes (vinílico homogéneo y heterogéneo, LVT, linóleo, caucho y otros) frente a sustancias químicas líquidas o en pasta. El foco no es solo si el material se mancha, sino si la superficie sufre alteraciones permanentes después de un contacto controlado y de una limpieza normalizada.
Un aspecto clave de la norma es que no impone una lista cerrada de químicos: el panel se adapta al uso real del edificio. De este modo, un hospital, un laboratorio de control de calidad o un supermercado pueden ensayarse con sustancias distintas, manteniendo un mismo procedimiento que permite comparar resultados entre productos y fabricantes.
En esencia, se aplica la(s) sustancia(s) seleccionada(s) sobre una probeta del pavimento durante un tiempo definido, se limpia como se haría en mantenimiento y se evalúa visualmente el resultado bajo condiciones de luz controladas. Así se obtiene una lectura objetiva y reproducible del comportamiento del material.
En la práctica, el ensayo comienza con probetas acondicionadas a temperatura y humedad estables y sin ceras ni tratamientos de mantenimiento añadidos, porque interesa medir la respuesta del propio material y su acabado de fábrica. Los líquidos se mantienen en contacto estable usando un vaso de reloj, evitando evaporación y asegurando uniformidad. El tiempo estándar de exposición es 2 horas; si el daño resulta excesivo y no permite discriminar, se repite con 30 minutos.
Tras el contacto, la superficie se limpia con agua y detergente siguiendo la secuencia indicada por la norma. Si persiste el manchado, puede aplicarse una abrasión ligera de limpieza aceptada por el método. La evaluación se realiza bajo iluminación normalizada y con ángulo/distancia definidos, para reducir la subjetividad.

La ISO 26987 no otorga una “nota global” para clasificar la resistencia química en pavimentos. Para cada sustancia ensayada se informa un índice visual tras la limpieza: 0 (no afectado), 1 (leve), 2 (moderado), 3 (severo). Esta forma de reportar es muy útil para prescripción, porque vincula el desempeño a químicos concretos.
Interpretar correctamente el índice evita falsas expectativas. Un suelo que arroja “0” con café y vino puede ser inadecuado frente a tintura de yodo; otro que resiste bien ácidos diluidos puede mostrar índice 2 ante solventes como MEK (Metil Etil Cetona). La lectura debe hacerse sustancia a sustancia, considerando la concentración y el tiempo de contacto.

Cada tipología de edificio convive con un conjunto de químicos distinto. A continuación, orientamos el panel recomendado y el criterio de aceptación para facilitar la selección.
En entornos clínicos dominan los antisépticos, desinfectantes y colorantes: iodopovidona (Betadine®) y otros yodóforos, peróxido de hidrógeno, alcoholes de uso sanitario (etanol 70–96% e isopropanol), hipoclorito sódico, así como colorantes tipo azul de metileno o eosina.
Como regla razonable y exigente, índice ≤ 1 en todas las sustancias críticas del día a día. Este umbral reduce el riesgo de marcas permanentes y asegura una estética consistente incluso con limpiezas intensivas.
Aquí pesan más los líquidos de consumo y productos de mantenimiento: café, vino, refrescos azucarados, aceites vegetales, detergentes alcalinos, limpiadores con amoníaco y lejía doméstica.
Para preservar la imagen del espacio, se recomienda índice 0 en bebidas y alimentos y ≤ 1 en limpiadores habituales. Así se minimizan reclamaciones y costes de reposición por deterioro estético.
El foco se desplaza a química de proceso: ácidos y bases diluidos (p. ej., H₂SO₄ 30%, HCl 20%, NaOH 20%), hidrocarburos, solventes (tolueno, xileno, acetona, MEK) y aceites/lubricantes industriales.
Lo aconsejable es ≤ 1 en ácidos/bases diluidos y aceites, admitiendo hasta 2 en solventes muy agresivos cuando el plan de limpieza minimiza tiempos de contacto y se han previsto protocolos claros ante derrames.

Para que el dato sea útil, solicita el informe de ensayo conforme UNE-EN ISO 26987 sobre resistencia química en pavimentos resilientes con identificación del producto y color evaluado, la lista de sustancias con concentración, el tiempo de contacto y el protocolo de limpieza aplicado, además de la tabla de índices por sustancia. Los colores y ciertos acabados superficiales pueden influir en la percepción de mancha (especialmente con yodo y colorantes), así que conviene disponer de la información por diseño/tono.
Una redacción tipo que funciona:
El pavimento resiliente propuesto deberá contar con ensayo según UNE-EN ISO 26987 sobre las sustancias relevantes para el uso previsto del edificio. Se exigirá índice ≤ 1 en las sustancias críticas definidas en este documento. El adjudicatario aportará informe de laboratorio con identificación del color/diseño y protocolo de limpieza aplicado.
Uno de los fallos más comunes es extrapolar resultados entre colecciones o colores sin confirmación: el comportamiento frente a ciertos colorantes puede variar. También, lo es apoyarse en fichas genéricas que no detallan concentración ni tiempo de contacto. Conviene recordar que la resistencia química no sustituye a un buen plan de mantenimiento: retirar derrames a tiempo y usar químicos compatibles alarga de forma notable la vida útil del pavimento.
En Hidra Floors trabajamos con colecciones ensayadas conforme UNE-EN ISO 26987. Nuestro equipo puede ayudarte a definir el panel adecuado para tu proyecto, interpretar las tablas de índices y fijar criterios de aceptación realistas según la exposición prevista. El objetivo es una especificación sólida, menores riesgos en obra y explotación y una durabilidad acorde al uso del proyecto.
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Si estás comparando soluciones y necesitas validar su comportamiento frente a químicos concretos, pídenos el informe ISO 26987 y te asesoramos en la redacción de pliegos. También podemos facilitarte un PDF descargable con los paneles sectoriales (sanitario, retail, industrial) para compartir con tu equipo o con la dirección facultativa.