
Venta y distribución de todo tipo de linóleo en rollo conductivo

En determinados entornos industriales, sanitarios o tecnológicos, la acumulación de electricidad estática puede convertirse en un problema serio, tanto a nivel operativo como en lo que respecta a la seguridad. Frente a esta necesidad, los pavimentos de linóleo conductivos en rollo han demostrado ser una alternativa eficiente, resistente y técnicamente bien fundamentada. Su capacidad para gestionar cargas electrostáticas los hace especialmente apropiados para espacios donde se manejan equipos sensibles o sustancias inflamables.
Estos suelos están elaborados principalmente con materiales de origen natural, como aceite de linaza, polvo de madera, resinas vegetales, corcho y pigmentos minerales. Todo ello se compacta sobre una base de yute. Para dotarlos de propiedades conductoras, se añaden elementos como carbono o materiales metálicos, que permiten canalizar las cargas y reducir el riesgo de descargas. La resistencia eléctrica de estos revestimientos suele encontrarse dentro del rango de 10⁴ a 10⁶ ohmios, cumpliendo con las especificaciones técnicas definidas por normativas reconocidas, como las de IEC o ANSI/ESD.
Los linóleos conductivos en rollo se utilizan en entornos donde es imprescindible controlar la acumulación de electricidad estática:
Gracias a su presentación en rollo, permite cubrir grandes superficies con mínimas juntas, reduciendo los riesgos de acumulación de partículas o interferencias en la conductividad.

La instalación de un linóleo conductivo debe realizarse por personal especializado, ya que requiere cumplir parámetros técnicos específicos para asegurar la correcta disipación de carga eléctrica:

El mantenimiento de los linóleos conductivos es sencillo, pero requiere productos específicos que no afecten su conductividad:

El linóleo en rollo conductivo es un pavimento resiliente continuo que incorpora cargas conductivas (como partículas de carbono) para disipar la electricidad estática. Se diferencia del linóleo estándar porque garantiza valores de resistencia eléctrica que reducen riesgos de descargas y protegen equipos y procesos. Se emplea en laboratorios, salas blancas, hospitales, centros de datos, industria farmacéutica y electrónica.
La referencia clave es la norma UNE-EN 1081, que define cómo medir resistencias verticales, superficiales y a tierra en pavimentos resilientes. Para instalaciones en entornos de electrónica o industrias sensibles, se aplican también normas como la IEC 61340-5-1. Estas garantizan que el suelo, una vez instalado, cumpla valores adecuados de resistencia y se mantenga conectado a tierra.
En general, un linóleo conductivo debe situarse en un rango de resistencia superficial entre 10⁵ y 10⁸ ohmios. Este rango asegura que disipe la electricidad sin ser demasiado conductor ni demasiado aislante. Además, se verifican la resistencia vertical y a tierra tras la instalación. Estos valores pueden variar según la aplicación y el pliego técnico, pero siempre deben medirse en obra para garantizar conformidad.
Se requiere un adhesivo especialmente formulado para mantener la conductividad, normalmente acrílico conductivo. Además, es imprescindible instalar tiras de cobre que se conectan a la toma de tierra. Las juntas se deben termosoldar para no interrumpir el paso de la carga. Si se usa un adhesivo no adecuado o no se coloca la banda de cobre, el suelo quedará aislado.
Es obligatorio en áreas donde la acumulación de estática pueda causar daños o riesgos. Ejemplos: quirófanos, salas blancas, laboratorios, centros de datos, salas de servidores, áreas de producción electrónica o farmacéutica, e instalaciones con riesgo de explosión.

Venta y distribución de todo tipo de suelos